Torbellino en su interior.
Negro, frío, angustioso; letal. Asesina sus ideas en cuanto rompen el caparazón de la inconsciencia, apaga todos sus destellos de creatividad. Lo mata todo. Lentamente se va llevando la vida de sus ojos. Dolor mordaz, casi punzante, que la absorbe completamente.
Desespero, ahogo. Le falta el aire. Ese aire cargado de magia, la magia y la esperanza de convertir sus sueños en algo palpable, en algo real; algo vivo.
"Inútil!" ríe "No vales nada, no sirves!" Y así crece, haciéndose más fuerte y adueñándose más de su consciente a cada reproche, a cada sentimiento de odio. De impotencia, de rabia...
A cada lágrima.
N
Hace 9 años
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