Amor es esto

Me gustas tanto como comer tortilla poco hecha con las manos y luego chuparme los dedos.

Feliz con poco

Era feliz con tan poco que la simple certeza de saber que cabía la posibilidad de ser feliz despertaba en su interior una chispa de felicidad.
Sólo Dios sabe cuanto llegué a envidiarla.

Senyor Vent


Vent, vent, senyor vent. Emporta't lluny aquests núvols de tempesta que amenacen ploure pensaments.

Vacíame la cabeza de algodón. Llévate esta espesa niebla y abre un claro en este cielo tormentoso, permíteme ver la luz de la ignorancia una vez más.
Sopla, sopla con fuerza y barre de mi cielo todos estos pensamientos.

De vuestras peleas

Me siento causante, culpable quizá no, pero sí la causa o al menos una de ellas. Y es un peso algo difícil de llevar.
Lo siento mamá, de veras que lo siento.


(Que breve soy... Resumo meses en dos simples líneas. A veces me asombra mi incapacidad de crear textos largos, y otras no.)



Querido, quedas oficialmente estrenado.

Princesa II

Pareces más a gusto entre montones de malos recuerdos, lamentándote y recibiendo compasión mientras te sientes especial por tu dolor que plantándole cara y pasar a ser una princesa feliz. Los finales felices ya no gustan, o eso parece.

Princesa

Pareces más cómoda entre desprecios, por donde puedes pasearte airada y sentirte fuerte; que entre cariño, en donde tu debilidad queda al descubierto.

Miratge

Em costa creure que ha estat alguna cosa més que un simple miratge, més que un somni del que hem despertat en el precís moment de creuar, agafats de la mà, aquella endimoniada porta.

Hi poses els cinc sentits

Escoltes el baf com entela el mirall, acarones les paraules i els sons que dansen en l’aire. Sé que sols observar la dolça olor dels camps des de l’interior de la teva gàbia, que pots olorar la superfície rugosa d’aquella vella olivera. Sempre he sabut que et delectes degustant el color verd de les parets.

No es nada personal

Quizá no sea por ti, sino por lo que tú representas. Pero, ¿que más da?, despiertas mis ganas de soñar y ¿sabes?, es probable que haya dejado de importarme si es verdad o forma parte del hechizo.
Incluso es posible que a partir de hoy me dedique un poco a vivir esta vida que tanto tiempo me ha llevado planear.

Y todo gracias a lo que tú nunca fuiste o hace tiempo que dejaste de ser.
Imagina lo que puedes alcanzar a influir en mí…, y no sólo tú, intenta tomar conciencia de todas las pequeñas decisiones que han quedado condicionadas por lo que hacéis, lo que sois…, o por lo que ni sois ni seréis jamás.
Quizá le esté dando unas pocas vueltas de más. Pero ni eso va a conseguir desanimarme, hoy no.

Maldigo esta alegría tan brutalmente irracional y absurda.
Me atonta.

Cuento contigo

Quiero volver. Volver a los bosques húmedos y familiares en los que jugaba de niña. A las vastas praderas en las que, cogida de tu mano, vi dar sus vacilantes primeros pasos a una joven oveja. Volver a recoger setas y ortigas; a preparar brebajes mortales y comidas. Quiero regresar a la antigua e inmensa casa que nos vio crecer, aquella que tanto miedo me daba encontrar vacía. Quiero volver a esos momentos, y quiero que tú vuelvas conmigo. No sabes lo absurdamente frío que me resulta sin ti, sin vosotros. Quiero volver a sentirme ingenuamente libre, y cuando llegue el momento, quiero poder compartirlo contigo.

Seas quien seas. Cuento contigo.

Crítica musical

Brillaban con luz propia.
Pese al público. Pese a tocar sobre baldosas pegajosas de cocacola, tenuemente iluminados por una luz amarillenta de jardín, con ese montón de latón por batería y una cuerda medio suelta.
No podría haber sido mejor.

Añoranza

Dormir tranquila sabiendo que estás y que no vas a irte; abrir los ojos y lograrte distinguir; que seas su primera realidad, al despertar.

Príncipe espantapájaros

Me colgué de tu cuello llorando amargamente y soñé que sonreías, desconcertado. Mi pequeño y maltrecho principito personal, rey de las aves que sobrevuelan el infinito de mi subconsciente.

Algún día te haré realidad.

1... 2... 3... Olvida.

Recuerdo... y no puedo evitar añorar. Tan incomprendido y solo en esta esfera de cristal, nadando en círculos mientras extraño mi hogar. Intenté escapar, rebelarme, pero no dio resultado, así que desistí y decidí abandonar mis recuerdos, aprender a fingir. Quise ser uno más en este falso mar. Anhelé olvidar. Pero tan sólo soy un pez, un maldito pez defectuoso.

Paula

Princesa protagonista dels meus més bells somnis.
Adoradora del rosa i de les històries fantàstiques.
Nena crédula, però sempre preparada per deixar anar un reguitzell de i-per-què?s.
Criatura dolça, amb amargs atacs de tossuderia.
Senyoreta llepafils a qui mai res no la complau.
Princeseta geniuda que no es vol deixar rescatar pel seu eixelabrat princep blau.

Ets la font de la que beu el meu subconscient a l'hora de crear personatges plens de màgia.

Torbellino

Torbellino en su interior.
Negro, frío, angustioso; letal. Asesina sus ideas en cuanto rompen el caparazón de la inconsciencia, apaga todos sus destellos de creatividad. Lo mata todo. Lentamente se va llevando la vida de sus ojos. Dolor mordaz, casi punzante, que la absorbe completamente.
Desespero, ahogo. Le falta el aire. Ese aire cargado de magia, la magia y la esperanza de convertir sus sueños en algo palpable, en algo real; algo vivo.
"Inútil!" ríe "No vales nada, no sirves!" Y así crece, haciéndose más fuerte y adueñándose más de su consciente a cada reproche, a cada sentimiento de odio. De impotencia, de rabia...
A cada lágrima.

La verdad

Ni me importa ni me incumbe. Tan sólo tu verdad, tu realidad, provoca en mí ese cosquilleo de inquietud.

Curiosidad... creí que no volvería a sentir nada igual.

El bosque de tus pesadillas

Entre sus papeles llenos de bocetos yacía su cuerpo, inmóvil, desprotegido. En su cara se reflejaba la pesadilla agitada que entrecortaba su respiración. Allí estaba, otra vez, en ese bosque con el aire tan cargado de humedad, en ese extraño lugar en el que se perdió cuando era aún una niña. Y volvió a sentir, como tantas otras noches tirada en el suelo de su estudio, ese miedo, profundo y punzante, atravesándola y sacudiéndola: no estaba sola. Buscó el motivo de esta sensación que la incomodaba, noche tras noche, aun sabiendo que nada iba a descubrir, pues, en cuanto se girara, la negrura la absorbería y no volvería a ver la luz hasta que no se despertara, sin aliento, y comprobara que, una vez más, se había quedado dormida mientras dibujaba y se sobresaltara al ver el último de éstos: un magnífico bosque cargado de humedad y plagado de seres fantásticos.
Madrugada tras madrugada se haría la misma pregunta: ¿qué pasó en el bosque?

Para siempre

Redacción para lengua castellana.

Llevaba ya mucho tiempo sintiendo la extraña presencia de algo sobrenatural que le rondaba cuando por fin la vio: esa tez pálida, casi enfermiza, que reflejaba la tenue luz de la luna decreciente, esos cabellos, tan claros que no contrastaban ni con su fina piel ni con la holgada vestimenta que lucía, de un blanco cansado, sin brillo y vaporoso, que le proporcionaba, al monótono conjunto, ese aire de irrealidad tan característico de los sueños.

Cuando ella clavó su vista en él, descubrió esa mirada tan llena de dolor y a la vez tan llena de esperanza que lograba restarle parte de la sensación de muerte y abandono que destilaba la blanca figura.

Se acercó, con pasos pausados y acompasados. Parecía que el aire a su alrededor fuera pesado, como si estuviera bajo el agua. Parecía estarlo de verdad, pues su larga melena se mecía en el aire, ingrávidamente, y sus pies apenas rozaban el suelo, pequeños detalles que la delataban como producto de su imaginación.

Esperó, aún embelesado por la belleza de su visitante e incapaz de salir de su asombro. Era increíble. El simple hecho de haber imaginado tal preciosidad ya le parecía un milagro, más milagro fue aun inventar esa dulce voz aterciopelada que, entre susurros, le habló de su pasado.

Su nombre había sido Isabella, y su sino y desgracia, enamorarse de un vampiro. A pesar de corresponderle, su condición de vampiro y todo lo que eso comportaba terminó por llevarse la vida de la dulce mortal, que, fruto de su amor y su desdicha, se convirtió en fantasma, para volver a verle, aunque sólo fuera una vez más. Pero llegó tarde, pocas horas después de su muerte, su amado inmortal, había dejado este mundo, sospesando ir al reencuentro del alma de su amada. Pero los vampiros no tienen alma, y ella se quedó sola, vagando sin rumbo y sin descanso alguno.

Algo le dijo que esa chica era real, el dolor que emanaba era punzante, demasiado real como para ser simple invención de su imaginación.

Se apiadó de ella y decidió hacerle compañía en su condena. A los pocos días, se estaba quitando la vida, una vida recién estrenada y llena de buenos momentos aún por llegar, por una chica, una chica desaparecida hacía más de seis años, que perdió la posibilidad de declararse al chico al que amaba debido a la marcha de este, que se fue a vivir a una ciudad lejana sin dejar rastro, una chica desesperada que, al morir, se había aferrado al recuerdo de su amado, al que seis años después encontró y al que le contó la mejor historia que se le ocurrió para que se quedara a hacerle compañía.

Para siempre.

Algo tarde

Me iba derramando por el borde de la bañera, gota a gota. El goteo se me hacía insoportable. Se me nubló la vista y supe que ya no iba a doler mucho más. Me sumergí en un estado de sopor del que ya nunca más iba a salir. Mientras se me cerraban los ojos, confusamente, te vi. Y comprendí que habías venido a por mí, pero llegaste algo tarde. No tuve fuerzas más que de murmurarte un insípido "lo siento". Sé que intentaste ser fuerte, que no lo lograste e intentaste olvidarme. Sé que lo hiciste y que fue lo mejor. Aunque ya no me recuerdes, lo sientes. Dondequiera que me encuentre ahora aún te espero.
Y te quiero.

Un par de horas de paz

Limpió sus manos, prestando especial atención a sus uñas, manchadas de un barro oscuro que contrastaba con el blanco enfermizo de su piel. Se las lavaba a conciencia sin estar presente realmente. Volaba con la imaginación a sus dibujos, imaginando nuevas ideas para bocetar en cuanto llegara a casa. El frío en sus manos le hizo regresar, paró el agua, se secó las manos y, con una leve sonrisa, se despidió hasta la próxima semana.
Le gustaban ese par de horas de paz.
Le gustaba salir por esa puerta pensando "volverás".

Lista de deseos irrealizables

1. Volver atrás.

Y no hay más. Así que, haz lo que sientas o te arrepentirás.

Anómala

anómalo, la.: (Del lat. anomălus, y este del gr. ἀνώμαλος). 1. adj. Irregular, extraño.

irregular.: (Del lat. irregulāris). 1. adj. Que está fuera de regla. 2. adj. Contrario a ella. 3. adj. Que no observa siempre el mismo comportamiento, o no rinde del mismo modo. 4. adj. Que no sucede común y ordinariamente. 5. adj. Geom. Dicho de un polígono o de un poliedro: Que no es regular. 6. adj. Gram. Se dice de todo lo que en una lengua se aparta de un tipo considerado regular o normal.

extraño, ña.: (Del lat. extranĕus). 1. adj. De nación, familia o profesión distinta de la que se nombra o sobrentiende, en contraposición a propio. U. t. c. s. 2. adj. Raro, singular. 3. adj. extravagante. Extraño humor, genio Extraña manía 4. adj. Dicho de una persona o de una cosa: Que es ajena a la naturaleza o condición de otra de la cual forma parte. U. t. c. s. Pedro es un extraño en su familia 5. adj. Que no tiene parte en algo. Juan permaneció extraño A aquellas maquinaciones 6. m. Movimiento súbito, inesperado y sorprendente. 7. f. Planta herbácea de la familia de las Compuestas, con tallo rollizo, velloso y guarnecido de muchas hojas alternas, aovadas, lampiñas, con dientes desiguales, y tanto más estrechas cuanto más altas están; flores terminales, grandes, de gran variedad de colores, pues las hay blancas, azules, moradas, encarnadas y jaspeadas. Procede de China, y se cultiva mucho como planta de adorno.

...y puede seguir buscando adjetivos para describir lo que siente ser, pero ninguno de ellos definirá jamás la complejidad de lo que realmente es.

Mi vida

Me preguntaste a qué sabe mi vida, y te contesté que no sé, que mi vida no sabe a nada, que es tan insípida como el agua. Poco satisfecho me preguntaste que de qué color es mi vida. Eso sí, te respondí, está tan llena de matices como el reflejo de la luz en un espejo. No me creíste. Y, con resignación, me hiciste esta última pregunta: ¿A qué huele tu vida? A nada. Y lo dije convencida.
Pero me precipité. Mi vida huele a libros usados y a ti. Por encima de todo, huele a ti.

Tabaco

Con un cigarro entre los dedos y el alivio en tu mirada, aspirando ese aire tan cargado le pareció verte cambiar. Le pareciste tan madura, tan irreal; y a la vez tan estúpida, tan frágil: tan normal.

Una línea

Te mereces más de lo que nunca seré capaz de escribirte, pero hoy tan solo puedo darte las gracias, por devolverme a la vida, literalmente, y lo sabes. Gracias. T'estimo.

La vida me enferma y tú me sanas.

Polvo

Respiro. Y me vuelvo a colocar, de ese aire tan cargado que me hace estornudar.
Entre libros. Viejos o sin estrenar, antiguas notas y dibujos logran hacerme recordar.
Y me pierdo. Viendo como pasa el tiempo. Borracha de melancolía, me descubro llorar.

El final

Llavors la va veure. Estesa sota les estrelles, estirada sobre l'herba color esperança, tacant-la amb la seva desgràcia. Oberts els ulls, però sense veure cap estel. Els llavis tallats per efecte del fred hivernal, amb una ganyota de terror enlletgint-li la cara. Un calfret li va recorrer l'espina dorsal. Va ser conscient que ho havia aconseguit, havia aconseguir escapar-se dels seus fantasmes interns, havia lliurat una lluita contra la vida i l'havia guanyada, però en la seva última mirada havia quedat reflectida la por que aquell fet li provocava. Ara era inútil seguir buscant com si no l'haguès trobada,
era inútil marxar a casa i fer veure que encara l'esperava, que encara conservava l'esperança de tornar a veure-la amb vida. A partir d'ara tan sols podria viure tenint present el dia en que vindrien a trobar-la per endur-se'n la seva calma.
La próxima seria ella.
Ho sentia.

Intentar ser normal

Harta de ser una extraña para sí, ha decidido dejar de intentar evitar no ser normal. Hoy se ha levantado sabiendo que nada volverá a ser igual.

Odio

Siento un odio hacia mí misma que jamás he sentido por ningún otro ser humano. Ya no puedo hablar de autoestima baja, ahora se trata de tener el auto-odio por las nubes.

Te espero

Te espero, sentada en mi tejado, viendo como pasan los chicos y las chicas de mi edad. Ellos sí sonríen, ellos si se ríen, ellos si conocen lo que es vivir feliz. Pero yo tan solo espero, no salgo casi, no duermo casi, no como y ya casi ni sueño. Tan sólo te espero, deseando que se escurran los minutos igual que se escurren de mi pelo esas finas gotas de lluvia. Ya sólo puedo esperar que no esperando nada tu llegues antes. Porque contigo llegará también mi último suspiro, mi último anhelo, mi sonrisa final. Tú, la más oscura dama, tú, mi única salida, no tardes, deja que llegue ya el día de mi salvación.

Soñar con volar


Para bien o para mal... Todavía me acuerdo de volar. Recuerdo como mis alas se llenaban de viento. Aún ahora me parece sentir el vértigo de no tocar el suelo con los pies, de flotar por encima de mis sueños. Puede que mis alas esten rotas, pero no olvidaron como hacer para alzar el vuelo. Aletean involuntáriamente, inútilmente... intentan volver a elevarse, alejarse de esta realidad. Aún me parece que el viento mece mis cabellos haciendolos destilar el dulce aroma del olvido. Anclada en este suelo, recuerdo vivamente la satisfacción de saciar el anhelo de libertad.
Pero todo son recuerdos. Mis maltrechas alas no volverán a volar, no volveré a sentir... Ahora sólo me queda soñar.
Soñar con volar.

Ser sólo un engaño

Empieza por necesidad, se ve débil, se siente inferior, y la única solución que encuentra es fingir. Finge que es fuerte, que nada le acobarda. Se crea un caparazón para protegerse del exterior, que termina por proteger al exterior de sí mismo. Pocas veces es lo suficientemente valiente para abrir su corazón y mostrarse, cada vez se cree más su propio engaño. Hasta que llega un día en el que él, tal y como es en realidad, desaparece por completo, siendo suplido por la imagen que tenían los demás de él, el engaño que él terminó por creer.

Una última visita

Ding, dong.
Llaman a tu puerta.
-Pasa, te esperaba. ¿Quieres tomar algo?
-No, gracias. Estoy de servicio. ¿Donde puedo dejar esto? -pregunta señalando su guadaña.
-Déjalo en este ropero mismo, ¿te parece?
-Perfecto, luego debo acordarme de recogerla.
-He hecho galletas, ¿seguro que no te apetecen? -comentas mientras, con un gesto, la invitas a sentarse en un cómodo sofá.
-Mmmh, galletas caseras, que difícil me lo haces...
-¿Te traigo unas pocas?
-Bueno, no me puedo negar. -contesta divertida.
-Las acabo de sacar del horno. ¿Quieres café o algo para acompañar?
-Si tienes, agradecería una infusión. Gracias.
En la cocina, el agua empieza a hervir.
-¿De que la quieres?
-¿Tienes poleo-menta?
-Poleo-menta... mmmh, creo que tiene que haber por... ¡aquí está! -finalmente lo encuentras.
Vuelves de la cocina, llevando en una bandeja las galletas recién hechas junto con dos tazas llenas, una de café para ti y una de poleo-menta para tu singular invitada. Lo sirves todo en la mesa de la sala de estar.
-Ahora sí, ¿sobre que querías hablarme?
-Vengo a negociar contigo.
-¿Negociar? ¿Acaso poseo algo que pueda interesarte?
-Así es.
-¿Hablamos de...?
-Hablo de tu alma.
Silencio.
-Mi... alma? -logras articular.
-Ha llegado tu hora.

La realidad que refleja el espejo

Escapó a la realidad que esconde el reflejo de ésta en su espejo.
Y allí los árboles crecían de las nubes, las flores nacían en invierno, los peces silbaban bonitas melodías y las ciudades se encontraban bajo el mar. En esa realidad los colores brillaban con decisión y el viento te llenaba de pensamientos positivos. Nadie poseía nada y así nadie podía arrebatarse nada. Un lugar perdido en el tiempo donde llorar no estaba prohibido, ni reír descontroladamente. Un lugar alegre donde la felicidad abundaba tanto como aquí abunda el dolor, su realidad perfecta... Pero debía volver.
Basta de huir, se amonestó, enfréntate a tu realidad, la realidad en la que vives.
Y volvió. Volvió a esta realidad tan cruda que es nuestra realidad, a este lugar donde el tiempo es oro y se escapa. Regresó a su vida, a su cárcel.

Cada noche, ella escapa a su mágica realidad, encontrando allí las fuerzas necesarias para volver a levantarse, una mañana tras otra.

Ellos la tachan de ingenua, pobre soñadora, piensan.

Hadas


Dejaste de creer. Empezaste a crecer. Olvidaste el sonido del aleteo de sus alas, y la suave brisa que este provocaba. Olvidaste esos ojos que lograban hechizarte, esa carita de niña de sonrisa sincera.
Desea que la vuelvas a recordar, espera que vengas y la saques de su soledad.