Empieza por necesidad, se ve débil, se siente inferior, y la única solución que encuentra es fingir. Finge que es fuerte, que nada le acobarda. Se crea un caparazón para protegerse del exterior, que termina por proteger al exterior de sí mismo. Pocas veces es lo suficientemente valiente para abrir su corazón y mostrarse, cada vez se cree más su propio engaño. Hasta que llega un día en el que él, tal y como es en realidad, desaparece por completo, siendo suplido por la imagen que tenían los demás de él, el engaño que él terminó por creer.
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