Recuerdos

En su oscuro corazón aún guardaba un recuerdo puro que brillaba como el mismísimo sol. Un único recuerdo que no había sido mancillado todavía por el dolor y la oscuridad que emanaban de su alma: el recuerdo de unos ojos de mirada límpida, llenos de esperanza y de vida, que tiempo atrás habían sonreído para él.
En el ojo de aquel huracán autodestructivo se hallaba un recuerdo que, como una herida infectada y enquistada, destilaba desesperanza y muerte: el recuerdo del terrible instante en que esos ojos perdieron su brillo, el momento en el que se cerraron para no volverse a abrir.

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