Nadan por mi boca, entremezclándose con la saliva. Se fuenden como chocolate en mi paladar, llenan mis papilas con su amargo sabor. Pero yo cierro fuerte los labios, no las voy a dejar escapar, no aún, no hasta que te tenga cerca y a tiro. Pero, cuando esto ocurra, juro permitir que te taladren con su inmenso poder corrosivo.
Oh, sí. No lo dudes.
N
Hace 9 años
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