6/9/08

Vuelvo, como un asesino al lugar del crimen, a los columpios que hay delante de tu casa. Llueva, haga sol o esté lleno de niños, me siento en mi columpio e intento recordarte, algunas veces en el de al lado, otras veces sentado en el banco, otras saltando entre las palmeras... Y allí, más que en ningún otro sitio, siento el vacío que has dejado.
Tengo miedo de olvidar los pequeños detalles que hacen especiales nuestros recuerdos...

Hoy no puedo evitar derramar alguna que otra lágrima. Me siento tan pequeña, tan frágil, tan nostálgica...
Hoy no estoy entera. Me falta tu abrazo paternal, tu mano acariciando mi pelo mientras susurras que me perdonas.
Perdóname. Soy débil.

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